CABALGATA DE LOS REYES MAGOS

 

 

Cinco de enero
 

 

 
 
 
A modo de auto sacamental se representan los diversosrelacionados con la Epifanía del Señor, con escenificación de los siguientes
pasajes del evangelio: la Anunciación, en busca de posada, el Nacimiento,
la Adoración de los pastores y la Adoración de los Reyes Magos.

 

Cada uno de ellos se acompaña de música y se pone en es­cena en los lugares más destacados y visibles de la Plaza Ma­yor: el pilarejo del Ayuntamiento, el café de Iberia, la co­lumna de los Franceses y la fuente.

Participan en los distintos papeles gente del municipio y como espectadores hay sobre todo una gran concurrencia de público infantil.

Con la Adoración de los Magos y los últimos acordes de la cabalgata acaba esta entrañable representación, repartién­dose juguetes a los niños en el pórtico del Ayuntamiento.

SAN ANTONIO ABAD

Se celebraba tradicionalmente el 17 de enero, hoy el do­mingo más cercano a tal fecha.

Por la mañana se trasladan en procesión las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San Antón y San Esteban Protomártir (esta última porque dicho santo era el titular de la primitiva iglesia de San Antón en el siglo XI) a la iglesia pa­rroquial, donde se celebra la misa cantada y a continuación se regresan hasta su ermita.

Por la tarde hay bendición de animales alrededor de la er­mita. Este acto ha perdido hoy parte de su abolengo por la escasez de ganado de labor, equino y mular, sustituyéndose por la bendición de animales domésticos.

A continuación se celebra la típica almoneda, subastándose los regalos de las ofrendas al santo para recaudar fondos a beneficio de la hermandad.

SAN JOSÉ

Diecinueve de marzo. Misa cantada y procesión con el santo.


LA PASIÓN

Sábado Santo de Semana Santa.

Por su trascendencia e importancia merece un capítulo aparte entre las fiestas de Chinchón.

En muchos pueblos de España se celebran en Semana Santa representaciones de la Pasión de Cristo. Estas suelen consis­tir en la puesta en escena con montajes teatrales vivientes de los diferentes momentos de la pasión y muerte del Señor.

Entre las más importantes caben destacarse las de Cervera en Lérida, Moneada en Valencia, Ulldecona en Tarragona, Esparraguera, Olesa de Montserrat y San Vicente deis Horts en Barcelona, por citar sólo algunas.

A pesar, como vemos en los casos anteriormente citados, de que son las regiones de Cataluña y Levante donde estos actos cuentan con más tradición y raigambre, también se repre­sentan en otros muchos pueblos de las distintas regiones de nuestra geografía.

La Comunidad de Madrid cuenta con relevantes ejemplos:

Morata de Tajuña, Daganzo de Arriba y Villarejo de Sálvanos y Carabaña, en cuyos casos la tradición se remonta a tan sólo hace unos años. Caso distinto es la Pasión de Aranjuez, recuperada desde hace dos años, aunque sus orígenes datan del siglo XVIII. Finalmente, resta la de Chinchón, que se repre­senta cada año desde 1963 y hunde sus raíces en los autos sacramentales que se realizaban en la Plaza Mayor durante los siglos XVII y XVIII.

Es ésta un espectáculo eminentemente religioso, organizado y ejecutado por vecinos de diferentes profesiones y edades, que se convierten colectivamente por un día en una verda­dera compañía dramática.

Pero antes de entrar en sus contenidos y desarrollo conviene que veamos su historia:


Su primera puesta en escena de 1963 se debió a la iniciativa de don Luis Lezama, coadjutor del pueblo por aquel enton­ces, quien recuperaba y resucitaba así la antigua tradición de los autos sacramentales, tan ligados a la historia de la ciudad.

Estas primeras representaciones fueron más bien modestas, pero desde entonces la Pasión se ha ido perfeccionando y enriqueciendo cada año; han aumentado el número de parti-cipantes y el de subvenciones, el vestuario y la decoración se han magnificado y potenciado con todo lujo de detalles y los medios técnicos de sonido, ambientación y luminotecnia son cada vez más adecuados y perfectos.


Hay que destacar el patrocinio de la Caja de Madrid y los nombres de su directora doña Pilar Montero Roldán (galar­donada en la última concesión con el prestigioso «Ajo de Oro» que otorga cada año la Asociación de Amigos de Chin­chón, muy arraigada en la localidad, y que concede a aque­llas personas que por su labor, se destacan en favor de Chin­chón) y de su asesor artístico y religioso, don Moisés Gualda Carmona.

El Vía Crucis viviente se desarrolla al anochecer del Sábado Santo, en que el pueblo, totalmente abarrotado de miles de espectadores, se agolpa alrededor de los parajes especial­mente escogidos para que guarden similitud con la Santos Lugares, donde se representan las ocho escenas sagradas ba­sadas en los Evangelios.


Los papeles son encarnados por cualquier persona del lugar que se comprometa a realizarlo, sea cual sea su condición so­cial y profesión, así tenemos a agricultores, mecánicos, em­pleados de comercio, estudiantes, obreros y hasta directores de banca. Cuenta con una dirección, con equipos técnicos de diversa índole, con encargados de vestuario, ayudantes de di­rección y de un asesor artístico y religioso. Pero, sobre todo, cuenta con sus personajes, gentes sencillas que por un día re­presentan tan importantes papeles, como los de Jesús, María, los doce apóstoles, la Verónica, Pilatos, Simón de Cirene, las Santas Mujeres, centuriones, soldados, el buen y el mal la­drón, etc.

En medio de un silencio sepulcral se apagan las luces de la plaza y comienza el espectáculo religioso, que durará casi dos horas, y en el que el auditorio queda entre admirado y ab­sorto siguiendo una a una las escenas.

La Santa Cena se realiza en un cenáculo preparado para tal en los balcones del Ayuntamiento de la porticada Plaza Ma­yor; a continuación la acción se traslada a los huertos en la plaza de San Roque, donde ha lugar la Oración en el huerto y el Prendimiento; acto seguido se continúa hacia el balcón de la esquina Olalla, donde transcurre el Pretorio; en la po­sada de los Molinos se desarrolla la escena de Simón, el Cire-neo; ya de vuelta a la Plaza Mayor, y entrando por la Co­lumna de los Franceses, acontece la escena con la Verónica; y en el Arco del Barranco se produce el emocionante en-cuentro con María; el acto culmen de la representación sacra, la Crucifixión se realiza en un pequeño monte Calvario que se levanta sobre la fuente de la plaza. El desenlace hace con­tener la respiración al público; por los altavoces (toda la Pa­sión se narra en «play back» para eliminar los inconvenientes del directo) se oyen los martillazos de los clavos, la voz del buen Ladrón, el gemir de las Santas Mujeres y el desenlace fi­nal de la Expiración y el Descendimiento de la cruz. Todo pa­rece haber acabado, pero al fondo, arriba de la plaza, sobre la fachada de la iglesia parroquial, la Resurrección cierra con broche final el drama religioso: Cristo asciende a los cielos entre grandes efectos especiales de luces, humos y sonidos de campanas.

Todo ha terminado, la gente parece como despertando de un sueño, pero no ha sido sueño, sino realidad. Lo vivido en esta noche será para muchos muy difícil de olvidar. Para unos ha sido mucho más que una fiesta, un acto de fe y de devoción; para otros, un acto emotivo y apasionante; para to­dos, la emoción y el respeto siempre quedará en sus cora­zones.

¿Religión, arte, cultura, fiesta?

La respuesta es bien sencilla: es una simbiosis de todo ello hecha con amor y con pasión... por su pueblo, es la Pasión de Chinchón.

¡Pero hay que vivirla, no basta oír hablar de ella!

CRISTO DE GRACIA

Alrededor del 3 de mayo.

Actualmente se celebra el domingo siguiente al día 3 de mayo (Invención de la Santa Cruz). El día anterior se canta un miserere ante la imagen del Cristo, y el domingo se cele­bra la Misa cantada y procesión con la imagen del Cristo de Gracia.


SAN ISIDRO

Quince de mayo.

Misa cantada y procesión con la imagen del santo por «el Ca­rril» con bendición de campos hasta regresar a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

CORPUS CHRISTI

Jueves movible.

Se conserva en Chinchón el Cabildo del Corpus Christi o Hermandad de los Coronados, fundada en 1510 e indulgen­ciada por Clemente VII el primer año de su pontificado. Esto supone, además del valor histórico, un viejo prestigio devo-cional fuera de lo común. Después de la Misa solemne, sale de la parroquia recorriendo las calles de la ciudad, la proce­sión del Santísimo Sacramento en custodia bajo riquísimo palio de seda natural con preciosos bordados de una bri­llante labor (siglo XVI). La procesión es emotiva y vistosa y toda la celebración es un acto devocional.

SANTIAGO

Veinticinco de julio.

Se celebra la festividad de Santiago Apóstol con actos religio­sos y populares, entre los que destacan la corrida de novillos previo encierro por las callejas de la ciudad.

Es en esta ocasión, y para tales actos, cuando se arman el ta­bloncillo y tendidos para transformar temporalmente la Plaza Mayor en coso taurino, que ya no se desmontará hasta pa­sado el festival a beneficio del asilo, en octubre.


FIESTAS PATRONALES EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA Y SAN ROQUE

Del 13 al 18 de agosto.

Se celebran Misas solemnes y las procesiones de la Santísima Virgen de Gracia y la de San Roque. Destaca esta última por ser costumbre que todos cuantos participan en ella, vayan alumbrando al santo (hasta tal punto es así, que los que van a la procesión suelen decir: voy a alumbrar).

Son las fiestas principales de la localidad, durante las cuales son tradicionales los encierros, corridas y el toro del aguar­diente, así denominado porque los mozos han de cruzar a cuerpo limpio ante el toro, haciendo capeas y recortes, hasta lograr beberse una copa de anís que tienen que verter de una botella situada en un pilarote de madera que se coloca en el centro de la plaza, todo ante la presencia del animal.

Es corriente oír comentarios, muy extendidos por el pueblo, sobre la antigüedad de los encierros de Chinchón, que al­gunos anteponen a los celebérrimos de San Fermín de Pamplona. Sea como fuere, lo cierto es que hay sobrada do­cumentación en el Archivo Municipal para asegurar que co­rridas y encierros ya se celebraban desde el siglo xvi.

He aquí algunos ejemplos documentados: el 16 de septiem­bre de 1502 se celebró una corrida en honor de Felipe el Hermoso; en 1738 se realiza una corrida en homenaje al in­fante don Felipe, matándose catorce toros; en 1767 se com­pran veintiocho novillos y veintiuna vacas para las fiestas de San Roque.

Es tal su tradición y antigüedad que incluso en décadas pasa­das —cuando algunos festejos de este tipo estaban prohibi­dos— estuvieron autorizados.

Como nota peculiar, hay que destacar que Chinchón es uno de los pocos sitios de España —si no el único— en que dichos encierros se efectuaron por la noche.


FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO ROSARIO

Alrededor del 15 de septiembre.

Exactamente se celebra el domingo siguiente a la fiesta de los Dolores de la Virgen, que se conmemora el 15 de septiem­bre.

La fiesta del Rosario, que es en realidad el 7 de octubre, se traslada aquí tradicional y anticipadamente para no hacerla coincidir con la recogida de la vendimia.

Nueve días antes se realiza una novena preparatoria, por donde han pasado los mejores oradores del pulpito español:

predicadores como el padre Tortosa o el padre Camarasa, lectoral de la catedral de Madrid, etc.

Se celebra Misa cantada por la mañana y procesión nocturna con la imagen de Nuestra Señora del Santísimo Rosario desde su ermita a la Plaza Mayor, donde se forman círculos concéntricos alrededor de la Virgen, efectuándose en ese mo­mento un apagón de luces en la plaza, con lo que sólo se queda iluminada la imagen y los fieles que la acompañan por los cirios y velas que portan en un efecto realmente emocio­nante y sobrecogedor.

Antes de la procesión es tradicional una novillada y por la mañana el típico y espectacular encierro. También se realiza una almoneda para subastar los regalos de las ofrendas a la Virgen; los fondos que se recogen se utilizan para sufragar los gastos de la Cofradía del Rosario, organizadora de todos los actos y celebraciones de esta fiesta.

En casi todos los festejos es común que después de los actos más significativos, la hermandad correspondiente agasaje con dulces y limonadas (además de vinos y, ¡cómo no!, anises y licores) a cuantos asistentes quieran participar.


FESTIVAL TAURINO A BENEFICIO DEL ASILO DE ANCIANOS

Después del 12 de octubre.

La tradición de los festivales benéfico-taurinos de Chinchón arranca de las varias corridas benéficas que toreó en la locali­dad, el famoso diestro Salvador Sánchez Povedano, más co­nocido con el apodo de «Frascuelo». Cuando éste era maleti-lla sufrió una grave cogida en la capea del día de Santiago de 1863 en esta localidad, siendo cuidado y curado por «el tío Tamayo», que poseía una casa y estanco en la plaza (para re­memorar dicho suceso, hay en la citada casa una placa de azulejos de cerámica con el retrato del torero y una leyenda contando el hecho).


Frascuelo años después, en la cumbre de su carrera quiso agradecer al pueblo de Chinchón aquel humano gesto, rega­lando el tabloncillo de la plaza, idéntico al de la plaza vieja de Madrid, con los ingresos de la corrida de Veragua, que él li­dió.

El Festival Taurino se patrocinó por los diestros Marcial La-landa a partir de 1922, Julio Aparicio a partir de 1949 y el rejoneador Manuel Vidrié desde 1981.

Los fondos que se recaudan son a beneficio del Asilo de An­cianos de San José.

La elección de la fecha, después del 12 de octubre, viene de­terminada por ser la feria del Pilar la última de la temporada, por lo que los diestros están libres de contratos para poder actuar en este festival.

Una vez terminado el festival, se desmontan de la Plaza Ma­yor, el tabloncillo y los tendidos, desmantelando asi el coso taurino que se armó tres meses antes para la festividad de Santiago.

LA VIRGEN DE LA MISERICORDIA

Se celebra el primer domingo de septiembre, en la plazuela de los hermanos Ortiz de Zárate, donde está situada la ermita de la Virgen. Es una fiesta enfocada para la juventud y la niñez. En la madrugada del sábado al domingo se celebra un baile en la plazuela acompañado de concurso de disfraces.

LA VIRGEN DE LA CUEVA

Se celebra el primer domingo de agosto. Es una fiesta patro­cinada y organizada por la popular «Peña de las Chispas», en la propia calle de la Cueva.                         .